jueves, 13 de noviembre de 2008

¡Qué tal cuentista!

Al regresar de mi trabajo, lo primero que hago es encender la radio para escuchar la parte final del programa “Los chistosos” y el inicio del que conduce el Dr. Fernando Maestre. Hoy, una noticia me deja con la cuchara suspendida: “Rómulo León se entregó al promediar las 2:30 de la tarde. A bordo de un taxi llegó a la sede de los juzgados anticorrupción, ubicada en la cuadra 26 de la avenida Arenales para responder por su participación en la irregular concesión de cinco lotes petroleros a la empresa Discover Petroleum”.
Mi padre, ahora convaleciente de su enfermedad y quien me ha puesto al tanto de este escándalo, desde la fuga del aprista, se entera de este hecho, se levanta como un resorte de su cama, coge su control remoto, lo dirige a su televisor y sentencia: “Para el partido de turno, es preferible que sólo uno vaya al matadero y no todos…” Y mientras la imagen del aprista, de desalentada expresión, es capturada por una lluvia de cámaras fotográficas, él comienza a narrar con detalle algunas “perlas” de varios gobiernos republicanos.
-Son los cuentos de siempre, nada ha cambiado- termina mi padre.
Mientras tanto, la locutora precisa que el buscado Rómulo León no se había fugado, sino que estuvo preparando su defensa. ¡Plop!

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Así es, ya las perlas apristas no nos sorprenden ahora lo meten preso y después se descubre un tunel y dirán que estuvo criando conejitos.

Terpsícore dijo...

Sí, amigo anónimo, las explicaciones de los partidarios de Haya son dignas de un espectáculo circense.